
Este trastorno también llamado crisis de pánico, tiene la base en los otros tipos de ansiedad. Cómo diferencia aparente, los ataques de pánico se presentan inesperadamente, aparentemente sin causa alguna. Pero realmente sí hay causa que los precede, pues suelen venir precedidos de periodos de estrés laborales prolongados, de periodos de crisis afectivas -fallecimientos, separaciones etc.- cambios vitales bruscos -paros laborales, cambios en el trabajo, en los centros de estudio, de pareja, de lugar de residencia, después de largas enfermedades, o cortas pero agotadoras etc.- etc. Una vez que la persona sufre un ataque de pánico, puede llegar a crearse miedos irracionales -fobias- asociados a esos ataques y tratar de evitarlos, llegando a generar ataques de pánico con agorafobia. Lo que puede hacer que el miedo les controle la vida a esas personas y no puedan salir de sus hogares. Los ataques de pánico se caracterizan por que no duran mucho tiempo pero sus síntomas son extremadamente intensos y la persona que los sufre los percibe como si durasen una "eternidad". Desafortunadamente, debido a los síntomas cardiacos que se presentan con el trastorno causado por los ataques de pánico, las personas acuden a las salas de emergencia de los hospitales a que se les hagan pruebas exhaustivas para eliminar la existencia de estas otras enfermedades físicas.
Veamos como cuenta su experiencia de este trastorno un paciente: "Me comunicaron que mi única hija padecía leucemia justo al año de separarse. Llevaba cuatro años casada y no tenía hijos (su situación económica era buena). En principio se trasladó a vivir con nosotros -su padre y yo-, mientras la evolución de la enfermedad fue lenta (unos tres años) pero penosa y paulatinamente deteriorante. Al final, los últimos nueve meses los ingresos se hicieron constantes, con continuas transfusiones e infecciones de todo tipo. Tenía que pasarme semanas enteras durmiendo en el hospital con ella. Los últimos dos meses fue algo habitual y el deterioro fue continuo y alarmante. Lo peor era mantener el tipo delante de ella para que no sospechase que yo me derrumbaba por completo a la par que ella!. Y Por fin llegó el desenlace final. Cuando pasó el entierro, todo pareció quedar en paz y parecía que por fin iba a poder descansar. "Pero a los pocos días, un día cualquiera, repentinamente sentí una invasión de miedo sin que hubiera razón alguna. El corazón me latía como si quisiera salirme del pecho, me dolía el pecho y se me dificultaba cada vez más respirar. No sabía de qué se trataba. Llegué a creer que me iba a morir." Para contar después de esa experiencia súbita que: "Siento tanto miedo... Me aterroriza pensar que puedo sufrir otro ataque de pánico". Vivía a las afueras de la ciudad y cogió tanto miedo a conducir, a los autobuses y a los perros que le era imposible salir de casa y hubo que atenderla en su domicilio. Los síntomas que se presentaban intempestivamente sin causa alguna aparente; con la característica de aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de un listado de síntomas fisiológicos, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos:
Los síntomas solían incluir:
* Palpitaciones rápidas o violentas con elevación de la frecuencia cardiaca
* Dolores en el pecho
* Vértigo, mareo, náusea
* Inestabilidad, mareo o desmayo
* Dificultad para respirar
* Sofoco, transpiración o escalofrío
* Sensación de ahogo o falta de aliento
* Sensación de atragantarse
* Opresión o malestar en el tórax
* Náuseas o molestias abdominales
* Cosquilleo o entumecimiento en las manos
* Sensación de estar soñando o deformación de percepción
* Terror - sentir que algo horrible va a pasar y que no puede uno evitarlo
* Miedo de perder el control y a hacer el ridículo
* Miedo de morir
Por lo general, un ataque de pánico dura varios minutos y se considera una de las situaciones más penosas que pueda experimentar una persona. Casi todos los que sufren un ataque sufrirán otros más. Cuando una persona sufre continuos ataques o siente una fuerte ansiedad por miedo a tener otro ataque, se dice que sufre trastorno causado por pánico. Cual es el Tratamiento para el Ataque de Pánico? Gracias a la investigación que se ha llevado a cabo en este campo frente al Trastono de Angustia -Trastorno de panico o Ataque de Panico-, existen varios tratamientos disponibles en un conjunto unificado de distintas clases de psicoterapia. La psicoterapia que incorpora aspectos cognitivos conductuales e incluye hipnoterapia, hipnosis clínica cognitiva, técnicas de relajación, terapia cognitiva y exposición, facilitan el desarrollo de nuevas formas de resolver las situaciones temidas. Se llama terapia cognitiva ya que consiste en entrenar al paciente, detectando sus pensamientos y reemplazando o modificando aquellos que no resultan útiles para mejorar su calidad de vida. Por lo tanto, un tratamiento adecuado para el trastorno causado por ataques de pánico puede prevenir síntomas o ataques posteriores o hacer éstos menos severos y frecuentes, lo que trae consigo un gran alivio al setenta o noventa por ciento de las personas que padecen trastornos causados por pánico. ¿Quién puede ayudarme, frente a un ataque de panico? Muchas personas con trastorno de pánico encuentran ayuda hablando con un psicoterapeuta especializado. Esto se conoce como terapia o psicoterapia. La terapia ayuda y enseña maneras para sentirte con menos temor y ansiedad. Ayaudando a perder el miedo al propio ataque. Es decir, el psicoterapeuta ayudará principalmente al paciente a perder el miedo al propio miedo al ataque de pánico, a que éste se produzca o se vaya a producir, facilitando las herramientas necesarias para que, se esté prevenido para la posible aparición de un ataque. Esto se logra principalmente con las Técnicas de Relajación y la Exposición, provocando los síntomas reales del ataque de pánico de forma artificial y acostumbrando a la persona a pasar por ellos sin sentir miedo ante su presencia, ya que aprende que puede soportarlos sin sufrir daño alguno y sin perder el control, tan sólo pasando un mal rato pero que en ningún caso es terrible, y que a medida que avanza el tratamiento, este mal rato se va convirtiendo en algo habitual, que poco a poco tiende a desaparecer.

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